martes, 22 de noviembre de 2016

anécdotas 22-24 meses

Tienes un bocavulario extenso, pero aún no pronuncias perfectamente.

Estando en el super me has pedido unas bolsitas de fruta triturada. Al llegar a la caja te he dicho
- No puedes coger la fruta hasta que la chica la pase por caja.
En tu infinita inocencia has señalado a la chuca y has gritado
- ¡¡¡Pu.ta!!! ¡¡Chica más pu.taaa!!
Me he puesto roja como un tomate, no sabía cómo hacer que dejaras de gritar, después de unos segundos que se me hicieron eternos, todos han entendido que querías decir 'fruta' y se han reído muchísimo.

unos minutos más tarde en el centro médico...

Estábamos esperando en la cola para cita previa y muy inoportunamente te has acordado de la fruta triturada en bolsitas, me la has pedido y ante mi negativa (porque ya te la habías acabado)
te has tirado al suelo de rodillas señalándome al grito:
- ¡¡Mamaaa p.uta, p.utaaa mamááá!!
Me he vuelto a poner roja como un tomate, pero esta vez, ante tantísima gente me ha dado un ataque de risa nerviosa con lagrimasin incluídas, seguro que todos pensaron que soy una madre terrible que te enseña un bocavulario horrendo.
Qué ganas tenía de meterme bajo una piedra y no salir en un mes, qué verguenza pasé.

Con la comida en general no tienes problema, no te gustan mucho las coles de bruselas, las lechugas, acelgas y todos los alimentos con esa textura, prefieres pimiento rojo crudo, brócoli hervido y pasta, ya sea con tomate, boloñesa o con setas y gambas, te encantan el tomate, los plátanos, las mandarinas y las pasas.
más de una vez durante el almuerzo, si éste es de cereales y legumbres o pescado con acompañamiento, se repite la misma conversación.
- mamá tarne (carne)
- Z ya has comido pescado/legumbres ...
-pollo mamá
-Z que ya estás almorzando
-mmmm.. ¿pavo?
-nooo ya has comido proteínas
-¿¿tertela?? (ternera)
-Z esta noche te hago la carne que quieras, pero sigue comiendo..
-¡¡¡miemmm tarne!!!

No sé qué alimentación elegirás en el futuro, pero hoy por hoy eres carnívora, nosotros te ofrecemos una dieta omnívora, respetando tu autorregulación y sin presionarte ni exigirte, sólo te pido que pruebes las cosas y ya luego elijas si quieres comerlo o no.

Tu primera herida (grave)

23 de agosto de 2016

Hoy papá ha estado todo el día con nosotras, por la noche hemos jugado muchísimo, estabas un poco alterada y comenzamos a bajar la intensidad del juego, sin embargo saliste corriendo, tropezaste y te diste con el filofilo metálico de uno de los muebles.

Lloraste como siempre, te cogí en brazo y te apreté contra mi pecho, papá vino a ver tu frente y da un grito y presiona tu frente, habías llenado de sangre y no me di cuenta, me sentí la peor madre del mundo.
Salgo de casa en pijama presionándote la frente y consigo que dejes de sangrar antes de llegar al ascensor, estoy temblando, te veo el hueso -no me lo perdonaré en la vida, pudimos haber dejado de jugar antes-
Papá viene detrás corriendo con mis zapatos. Es verano y tu solo llevabas el pañal, así que te envolví en una sábana antes de salir de casa.
llegamos al coche, saco el botiquín de emergencia, te presiono con gasas, hace rato que no lloras, solo te quejas.
Nos dirigimos al centro médico de urgencias y por el camino te voy preguntando por tus juguetes favoritos, el nombre de los abuelos, canciones que ya te sabes -me quiero morir, tenía que haberlo evitado- sigo hablándote intentando que no te duermas ni llores.
Entro como una loca y me mero sin pregubtar en una consulta, vienen dos doctores rápidamente y nos dicen q hemos actuado de maravilla que estás bien, pero tendrán que coserte...
Anestesia y tres puntos.
Te inmobilizamos como pudinos mientras los médicis le decían a papá que se sentara, estaba muy pálido y parecía que en cualquier momento se iba a desmayar.
Tuviste muchísimo miedo, te ofrecími pecho mientras te cosían, más no te tranquilizó demasiado.

Se despiden de nosotros los doctores y tú les dices adiós con una sonrisa, eres una campeona, te amo.

Cuando te ves dices -lilida no toca- (herida no se toca)
Eres guapísima, aún así tengo miedo de que te quede la marca y extremamos las precauciones.

A los siete días fuimos a retirarte los puntos, lo pasaste fatal, pero como siempre, eres una luchadora optimista y sales de la consulta con tu mejor sonrisa.
Te admiro tanto.