miércoles, 15 de abril de 2015

Parto (tercera parte)

Estoy en el quirófano, voy a volver a empujar, me daría lástima que nacieras ahora y que papá no estuviera para cortar el cordón, aun así, empujo con todas mis fuerzas. Lo intentamos tres veces, es imposible.
me cambian de camilla, me sientan, me pinchan, me ponen el anestésico, mi cuerpo deja de ser mío, no siento nada por debajo del pecho. Me acuestan y comienzo a notar que se me duermen las manos y parte de la boca, se lo digo a una chica muy simpática mientras me miro las manos e intento mover los dedos, creo que no los muevo, me gira la cabeza hacia el techo y me tranquiliza diciéndome que es normal, no es habitual, pero quizás me han puesto algo más de anestesia y yo soy muy pequeña. Eso me tranquiliza.
escucho como hablan, recuerdo alguna cara y de pronto es como si los medicos se pelearan por mi cuerpo, como si tiraran uno a cada lado de mi cuerpo... tras unos minutos el movimiento se detiene.

Zahra.

Sin palabras, por mucho que lo intente explicar, no podrás imaginar nunca lo que sentí. Eras tan... tú
La doctora se debió dar cuenta que intenté incorporarme porque hizo gesto de irse pero te acercó aun más a mí.
Estabas gris, tu piel aún no tenía color, encogida como si aun estuvieras dentro de mí, seria, con los ojitos cerrados, no te movías, con los bracitos cerca de la cara y los pies encogidos como una ranita.
Te llamé, te llamé como tantas veces lo hice cuando estabas en mi barriga, con ese tono que solo yo sé poner para que me escuches, te dije con una sonrisa en mi cara -bebee-  y me respondiste dibujando una sonrisa con esos labios tan pequeños, con esa carita tan delicada.
Naciste el 10 de octubre de 2014 a las 22:26

Cuando te apartaron de mí para atenderte y poderme coser, sentí paz, mucha paz, tanta que no me habría importado morir, me sentí tranquila, feliz, tú estabas bien y yo sentí que no tenía cuerpo, que nada en el mundo volvería a importarme, poruqe ahí estabas tú, ahí estabas tú para mí, dedicándome tu primera sonrisa.

Y te oí llorar.


Parto (segunda parte)

Día 10 de octubre.

Estoy completamente desorientada, no sé que día es, ni qué hora es, no recuerdo muchas de las cosas que papá me dijo, ni tampoco lo que yo le dije...
Sé que se enfadó conmigo, por decir que me quería morir, que te sacaran pero que no podía con mi vida. Me dijo que él sabía que yo era más fuerte, que no dijera esas cosas.
De verdad mi cielo, me quería morir, son unos dolores tan fuertes que realmente no puedo recordar su intensidad. Papá me avisaba cuando me daban las contracciones para que estuviera preparada, pero por mucha respiración se me escapaban algunos gritos, aunque los intentaba aguantar con toda mi alma.
Hacía tanto frío que a papá una doctora le trajo una manta y yo estaba con un calor terrible a causa de los dolores.
Volvió a entrar la abuela para que papá fuera a comer, ya estoy de nueve centímetros (por fin).

Pasaron unas horas hasta que me volvieron a ofrecer la epidural, estoy aterrada, pero acepto, las contracciones son cada minuto y medio y entre una y otra me voy quedando dormida, ya me duele todo, solo quiero que esto acabe.

Me han puesto la epidural, ha sido fantástico, ni la he notado, a día de hoy sigo pensando que ese anestesista tiene unas manos que valen más que todo el oro del mundo. Gracias.
Se me duermen las piernas, no me controlo, papá me ayuda para hacer pipí en la cama, qué vergüenza. Tu padre es un gran hombre, me tiene muy enamorada y gracias a él creo que sigo consciente y tan entera, de otra forma creo que no habría parado de llorar.

Dejan pasar a papá, por alguna razón, sigo sin terminar de dilatar, pero voy a empezar a empujar, lo preparan todo y papá se coloca a mi lado, me mira y me siento echa un asco, pero me mira con miedo y amor, él también lo está pasando fatal, se le nota muy preocupado, pero disimula con una sonrisa.

Empujo, empujo porque me va la vida en ello, empujo porque no hay otra cosa que desee más, empujo porque quiero conocerte y que nos conozcas, quiero tocarte tenerte conmigo, que esto acabe y solo sentir felicidad, empujo, pero sigues en el mismo sitio.
Te has dado la vuelta y se empieza ha hablar de cesárea, estás mirando hacia mi ombligo y consiguen girarte de nuevo, mas solo te giras para mirar hacia mi cadera derecha.
Agarro a papá del antebrazo (dice que casi se lo parto) pero no puedo más no tengo fuerzas, lo intento una y otra vez, paramos.
Cojo aire, solo unos segundos de descanso y mientras papá ve tu cabeza, estás ahí, ya no queda nada, EMPUJO
No hay manera, hay que correr, son muchas horas, me preparan y me llevan a quirófano.

Por el pasillo los veo a todos... papá va pegadito a la camilla, recuerdo sentir que tocaba mi mano, está la abuela, el abuelo, mami, pili, manuel... y antes de entrar al ascensor, sola con los médicos, les grito, - "estoy bien, todo está bien, ya no queda nada, estoy bien"-.

Parto (primera parte)

Quiero contarte esto con cada detalle que recuerde, y por eso cariño, el parto es casi más extenso que todo el embarazo, fue un parto largo, y me gustaría que supieras cómo lo viví, espero que algún día leas esto y valores todo lo que tu padre y yo hemos hecho por ti y que tengas en cuenta que siempre hemos mirado por tu bienestar aunque más de una vez nos equivocaremos.


Papá está conmigo en todo momento, alguna vez sale a comer algo y en ese momento entra la abuela, es una suerte que la hayan dejado pasar, lo normal, es el mismo acompañante de principio a fin, pero claro, siempre he tenido cara de niña, soy pequeñita y ya son muchas horas las que llevo aquí.

Empiezo a perder la noción del tiempo.
No tengo dolores y en horas solo he dilatado un centímetro.

Decido ponerme a caminar por la habitación, papá siempre a mi lado, después de un rato he pedido la pelota de yoga, esas tan grandes y que son tan divertidas. Me empieza a doler la espalda a la altura de los riñones, así que subo a la pelota y mientras me apoyo en la cama papá pone de música (solamente tú, de Pablo Alborán) y me da masajes en la espalda.
Nada, que no dilato, va muy despacio, no he comido ni bebido nada desde el martes 7 por la tarde-noche, tampoco lo hecho en falta, estoy bastante cansada.
Papá me ayuda a darme una duche relajante, me van a poner las correas para controlar que estés bien.
La ducha me ha sentado como gloria bendita,qué pena que no pueda seguir ahí, con el agua calentita.

No sé que hora es, pero sé que ya no es día 8, se me esta haciendo interminable.
Me empiezan los dolores, intensos, qué horror y aun estoy de 6 centímetros.

Pasan las horas, pasan las horas, pasan las horas...

He pedido la epidural, me hubiese gustado aguantar hasta el final, la necesito, es casi insoportable, se me escapan pequeños quejidos que intento controlar.
Sale papá, me la intentan poner y .... no se ha podido, el dolor era inmenso y me he movido, estoy aterrada, me duele la pierna izquierda y me da por pensar que me quedaré en silla de ruedas. Entra papá y me ve llorando como nunca antes, se me caen las lágrimas como si llevara un mar dentro, LO SIENTO, yo no me quise mover, mi cuerpo actuó por sí solo, siento vergüenza de mi misma.

Pasarán más de nueve horas hasta que vuelvan a intentar ponérmela.

Romper aguas.

Madrugada del 8 de octubre.
Me he despertado a eso de las 2:42 de la madrugada, estaba soñando con una cascada y he sentido unas ganas tremendas de orinar, me he puesto de pie, para ir al baño y he tenido que agarrarme, creo que me lo voy a hacer encima y cómo la abuela tiene parquet me va a echar una buena bronca. ¡Bien! he llegado al baño y solo se me han escapado una gotitas en el pijama, pero no puedo parar de orinar.
Menos mal que dejé la puerta del baño abierta, - Mamááááá! creo que he roto aguas - dije medio susurrando para no despertar a Antonio.
Estoy intentando llamar a papá, pero me ha colgado. Me estoy poniendo nerviosa, quiero que esté presente cuando nazcas, tres llamadas, en la última me ha colgado.
La abuela me tranquiliza diciendo que ella le irá llamando.
A todo esto, sigo sentada en el baño, cada vez que me intento levantar vuelvo a mojarlo todo.
Me he dado una pequeña ducha, ropa cómoda, me despido de Emi que se quedará con el niño y ya nos vamos hacia el hospital. pusimos una bolsa en el asiento del coche porque no para de salirme el agua.

Llegamos al hospital  a las 3;45 a.m. me han subido a paritorio, me he cambiado la ropa, entregado el plan de parto y me han trasladado a la habitación de paritorio, es preciosa, con colores, dibujitos, un ordenador para poner música, me gusta, me calma.

Han dejado entrar a la abuela, yo estoy bien, no me duele nada, ni siento nada, ella me ha dicho que papá ya está en camino.
¡Qué alegría! dentro de nada estarás entre mis brazos.

En menos de una hora llega papá, yo sigo igual, así que me van a subir a planta para que pase el resto de la noche, parece que no tienes muchas ganas de salir.

Después de toda la noche y la mañana sin cambios a las 14:30 del 8 de octubre me pasan a la habitación de paritorio para inducirme el parto. Estoy algo cansada, pero muy bien de ánimo.


Día del parto (introducción)

7 de octubre.

Hoy día 7 me he hecho los registros, mañana deberías nacer. Mami me ha acompañado y han sido unos de los cuarenta minutos más rápidos de toda mi vida, cuarenta min escuchando tus latidos, tumbada en una cama de hospital con otras mamás en la misma situación y con correas alrededor de mi barriga (bastante incómodas) pero qué rápido me ha pasado el tiempo.
Luego Mami tenía cosas que hacer así que le pedí que me bajara a la capital a dar una vuelta, te he comprado la ropita con la que saldrás del hospital, no pensaba comprar nada especial, pero la emoción ha podido conmigo. He ido a dar con la abuela al trabajo y pasé el resto del día con ella, Emi y Antonio.
En el registro me han dicho que camine para que de a luz pronto y por esa razón tu abuela me ha obligado a dar vueltas por su calle durante algo más de hora y media, que se me hizo eterna, aunque Antonio me acompañó los primeros treinta y cinco minutos.
Y solo me han dejado entrar en casa porque la cena ya estaba hecha. Tengo los pies agotados y eso que en todo el embarazo solo he subido dos kilos (por el tema de los vómitos) por cierto hoy me ha dicho que eres enorme y que pesarás 3,700 kg sigo algo nerviosa, pero a la vez tranquila.
Antes de dormir hablé con papá, pero no recuerdo exactamente el qué.
A las 12 y media fue la última vez que miré el reloj antes de dormirme.

Último trimestre. (parte II)

Zahra.
Este último trimestre me encanta ir a ver tiendas y cositas para ti, ya se me ha quitado el miedo de que pueda perderte.
Tengo terror al parto y cuando hablo de tí con papá, sentados cada noche en la terraza de casa, le digo que me parece imposible que puedas salir de ahí, que eres una pequeña sandía (me han dicho q pesarás casi 4 kg al nacer)
Mi sandía, qué ganitas tenía de engordar, hasta el sexto mes no engorde y hasta el séptimo no se notaba que fuera un embarazo, sino más bien que estaba gordita de barriga.

Cariño, éstas son las dos últimas semanas de embarazo y aunque tengo muchas ganas de conocerte, no se me va el miedo al parto.

Los últimos días esuve más tranquila, cuando decidí que te quería en mi vida tuve claro que el parto era una parte fundamental en la ecuación, sin embargo, siempre he sido muy miedica al dolor. De cualquier manera ya no hay marcha atrás.

No paro de organizar y revisar todo, desde tus muebles repletos de ropitas hasta los bolsos para el hospital, he hecho tres, dos para nosotras y uno para papá, ya que hemos decidido pasar unos días en casa de la abuela antes de venirnos definitivamente al sur, es más de una hora en carretera y no quiero que pases tanto tiempo en el coche nada más nacer.

Sin más me despido, la próxima vez que te escriba, ya estarás en mis brazos.
 Te quiero, mamá.

Último trimestre (parte I)

Bueno cariño, que sepas que a partir de ahora se me está haciendo muy complicado escribirte.
Las semanas son casi todas iguales;
Domingos por la tarde-noche voy a casa de la abuela
Lunes tempranito a mi doctora a por la baja, luego a la mutua a entregar el parte y paseo, miro tiendas etc, más tarde voy al trabajo de la abuela a ver a las monjitas y de allí a recoger a Antonio de la guarde, almorzar a eso de las 4 de la tarde y descansar el resto del día.
Martes, acudo a las clases de preparación al parto. Algunos martes nada más salir me voy a casa con papá (en guagua siempre a todos lados) y otras semanas si tengo revisión debo esperar a marcharme el miércoles o jueves.
Y así todas las semanas hasta que termine el embarazo, todo esto entre vómitos (no se me quitarán hasta pocos días antes de conocerte) mareos, mal estares etc

Lo bueno es que suele coincidir que papá libra cuando voy para el sur y nos vamos a pasear, comer fuera, a la playa! ya verás qué fotos tan bonitas me sacó el último mes en la playa