miércoles, 15 de abril de 2015

Parto (primera parte)

Quiero contarte esto con cada detalle que recuerde, y por eso cariño, el parto es casi más extenso que todo el embarazo, fue un parto largo, y me gustaría que supieras cómo lo viví, espero que algún día leas esto y valores todo lo que tu padre y yo hemos hecho por ti y que tengas en cuenta que siempre hemos mirado por tu bienestar aunque más de una vez nos equivocaremos.


Papá está conmigo en todo momento, alguna vez sale a comer algo y en ese momento entra la abuela, es una suerte que la hayan dejado pasar, lo normal, es el mismo acompañante de principio a fin, pero claro, siempre he tenido cara de niña, soy pequeñita y ya son muchas horas las que llevo aquí.

Empiezo a perder la noción del tiempo.
No tengo dolores y en horas solo he dilatado un centímetro.

Decido ponerme a caminar por la habitación, papá siempre a mi lado, después de un rato he pedido la pelota de yoga, esas tan grandes y que son tan divertidas. Me empieza a doler la espalda a la altura de los riñones, así que subo a la pelota y mientras me apoyo en la cama papá pone de música (solamente tú, de Pablo Alborán) y me da masajes en la espalda.
Nada, que no dilato, va muy despacio, no he comido ni bebido nada desde el martes 7 por la tarde-noche, tampoco lo hecho en falta, estoy bastante cansada.
Papá me ayuda a darme una duche relajante, me van a poner las correas para controlar que estés bien.
La ducha me ha sentado como gloria bendita,qué pena que no pueda seguir ahí, con el agua calentita.

No sé que hora es, pero sé que ya no es día 8, se me esta haciendo interminable.
Me empiezan los dolores, intensos, qué horror y aun estoy de 6 centímetros.

Pasan las horas, pasan las horas, pasan las horas...

He pedido la epidural, me hubiese gustado aguantar hasta el final, la necesito, es casi insoportable, se me escapan pequeños quejidos que intento controlar.
Sale papá, me la intentan poner y .... no se ha podido, el dolor era inmenso y me he movido, estoy aterrada, me duele la pierna izquierda y me da por pensar que me quedaré en silla de ruedas. Entra papá y me ve llorando como nunca antes, se me caen las lágrimas como si llevara un mar dentro, LO SIENTO, yo no me quise mover, mi cuerpo actuó por sí solo, siento vergüenza de mi misma.

Pasarán más de nueve horas hasta que vuelvan a intentar ponérmela.

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