miércoles, 15 de abril de 2015

Parto (segunda parte)

Día 10 de octubre.

Estoy completamente desorientada, no sé que día es, ni qué hora es, no recuerdo muchas de las cosas que papá me dijo, ni tampoco lo que yo le dije...
Sé que se enfadó conmigo, por decir que me quería morir, que te sacaran pero que no podía con mi vida. Me dijo que él sabía que yo era más fuerte, que no dijera esas cosas.
De verdad mi cielo, me quería morir, son unos dolores tan fuertes que realmente no puedo recordar su intensidad. Papá me avisaba cuando me daban las contracciones para que estuviera preparada, pero por mucha respiración se me escapaban algunos gritos, aunque los intentaba aguantar con toda mi alma.
Hacía tanto frío que a papá una doctora le trajo una manta y yo estaba con un calor terrible a causa de los dolores.
Volvió a entrar la abuela para que papá fuera a comer, ya estoy de nueve centímetros (por fin).

Pasaron unas horas hasta que me volvieron a ofrecer la epidural, estoy aterrada, pero acepto, las contracciones son cada minuto y medio y entre una y otra me voy quedando dormida, ya me duele todo, solo quiero que esto acabe.

Me han puesto la epidural, ha sido fantástico, ni la he notado, a día de hoy sigo pensando que ese anestesista tiene unas manos que valen más que todo el oro del mundo. Gracias.
Se me duermen las piernas, no me controlo, papá me ayuda para hacer pipí en la cama, qué vergüenza. Tu padre es un gran hombre, me tiene muy enamorada y gracias a él creo que sigo consciente y tan entera, de otra forma creo que no habría parado de llorar.

Dejan pasar a papá, por alguna razón, sigo sin terminar de dilatar, pero voy a empezar a empujar, lo preparan todo y papá se coloca a mi lado, me mira y me siento echa un asco, pero me mira con miedo y amor, él también lo está pasando fatal, se le nota muy preocupado, pero disimula con una sonrisa.

Empujo, empujo porque me va la vida en ello, empujo porque no hay otra cosa que desee más, empujo porque quiero conocerte y que nos conozcas, quiero tocarte tenerte conmigo, que esto acabe y solo sentir felicidad, empujo, pero sigues en el mismo sitio.
Te has dado la vuelta y se empieza ha hablar de cesárea, estás mirando hacia mi ombligo y consiguen girarte de nuevo, mas solo te giras para mirar hacia mi cadera derecha.
Agarro a papá del antebrazo (dice que casi se lo parto) pero no puedo más no tengo fuerzas, lo intento una y otra vez, paramos.
Cojo aire, solo unos segundos de descanso y mientras papá ve tu cabeza, estás ahí, ya no queda nada, EMPUJO
No hay manera, hay que correr, son muchas horas, me preparan y me llevan a quirófano.

Por el pasillo los veo a todos... papá va pegadito a la camilla, recuerdo sentir que tocaba mi mano, está la abuela, el abuelo, mami, pili, manuel... y antes de entrar al ascensor, sola con los médicos, les grito, - "estoy bien, todo está bien, ya no queda nada, estoy bien"-.

No hay comentarios:

Publicar un comentario